Vegas ganó 4-1 a Ottawa, pero el marcador no es la historia. La historia es Raphael Lavoie, un delantero de 26 años que amaneció el martes fuera de la alineación, por decisión técnica, y terminó la noche marcando el gol de la victoria. El primero de su carrera en la NHL.
Para que Lavoie jugara tuvieron que pasar cosas. En el entrenamiento de la mañana, el portero Carter Hart sufrió una lesión. Adin Hill tuvo que asumir la titularidad, el club subió al portero Cameron Whitehead desde Henderson para ser suplente y el tablero de la plantilla se movió entero. Cuando se repartieron los uniformes en el T-Mobile Arena, Lavoie estaba dentro. Era su partido número 27 en la NHL. Una década de hockey profesional le había dado para todo menos para un gol en la mejor liga del mundo.
El partido le guardaba más giros. Ottawa, que empezaba una gira de cinco juegos, dominó el primer periodo y Hill sostuvo el cero con una estirada espectacular ante un remate a bocajarro de Tim Stützle. En el segundo, el propio Hill salió hasta el círculo a cortar un contragolpe de Ridly Greig y rompió su bastón en el choque. Segundos después, con 11 segundos por jugar en el periodo, Braeden Bowman empujó un rebote de Ivan Barbashev en superioridad numérica para el 1-0.
Shane Pinto empató a los 33 segundos del tercero, también en power play, y el partido quedó colgando de un hilo. Hasta el minuto 8:01. Ville Heinola, que debutaba esa noche con la camiseta de Vegas, soltó el tiro; Nic Dowd, que con la asistencia llegaba a los 200 puntos en su carrera, también participó en la jugada; y el rebote, dentro del área, lo recogió Lavoie para empujarlo adentro. Lo gritó todo el banquillo. Era, al mismo tiempo, su primer gol en la NHL y el gol que ganaba el partido.
El resto fue oficio. William Karlsson marcó a portería vacía a los 18:00, con asistencia de Mitch Marner —que volvía al hielo tras el nacimiento de su segundo hijo y extendió a ocho partidos su racha sumando puntos—, y Jack Eichel cerró el 4-1 con otro gol a red desierta a siete segundos del final. Hill terminó con 25 paradas y Vegas cortó su racha de tres derrotas (0-2-1) para seguir mandando en el Pacífico con 19 puntos.
Pero que nadie se confunda con el 4-1. Este partido lo ganó un hombre que por la mañana no iba a jugar. Hay noches que el hockey escribe solo, y la de Lavoie —el primer gol de su vida, en el momento en que más pesaba— es de las que se recuerdan cuando todo lo demás del calendario se olvida.
