Los Vegas Golden Knights (28-19-14) no pudieron completar otra remontada en su gira y cayeron 3-2 ante los Buffalo Sabres (36-19-6) el martes por la noche en el KeyBank Center. El equipo de Nevada llegó a estar 3-0 abajo, logró acercarse en el marcador, pero se quedó sin tiempo para igualar el partido en el último período.
Un déficit temprano que volvió a pesar
Como viene siendo una tónica en esta fase de la temporada, los Golden Knights sufrieron un inicio adverso que condicionó el resto del encuentro. Apenas cuatro minutos del primer período, Jason Zucker aprovechó una acción para poner el 1-0 para los locales. La situación se complicó aún más en el segundo período. A los 46 segundos, Owen Power amplió la ventaja, y cinco minutos después, Tage Thompson anotó el tercer tanto, dejando a Vegas contra las cuerdas con un 3-0 en solo 25 minutos de juego.
La reacción, intensa pero insuficiente
Lejos de rendirse, la escuadra dirigida por Bruce Cassidy reaccionó con fiereza antes de que terminara el segundo período. El encargado de encender la mecha fue Ivan Barbashev, quien tras un rebote y una jugada de perseverancia, rodeó la portería para marcar su 18º gol de la temporada y poner el 3-1 en el marcador.
La esperanza se convirtió en euforia contenida apenas 1:37 después. Pavel Dorofeyev, en una jugada personal espectacular, se escapó en un breakaway y batió a Alex Lyon con un disparo certero entre los cinco palos. Reilly Smith, con un pase desde la zona defensiva, sumó su novena asistencia del año en una jugada que demostró la capacidad de este equipo para lastimar al contragolpe.
Con el marcador 3-2, el tercer período fue un monólogo de los Golden Knights en busca del empate. Dominaron la posesión y generaron ocasiones, pero se encontraron con un muro llamado Alex Lyon y, sobre todo, con la falta de puntería en los momentos cruciales. El tiempo se agotó y los Sabres pudieron sostener su ventaja inicial.
Mirando al futuro inmediato
La derrota deja un sabor agridulce, ya que el equipo demostró carácter para levantarse, pero volvió a evidenciar la dificultad de competir al más alto nivel cuando se conceden ventajas tan grandes al rival. Con este resultado, los Golden Knights cierran una gira de cinco partidos con sensaciones encontradas.
El equipo no tendrá tiempo para lamentarse, ya que esta misma noche (miércoles a las 4 p.m. PT) se enfrentan a los Detroit Red Wings en el Little Caesars Arena, en el segundo partido de un back-to-back. Será una prueba de resiliencia y fondo físico para un equipo que necesita sumar puntos para consolidar su liderato en la División Pacífico. La buena noticia es que, una vez más, el espíritu de lucha está intacto; ahora toca traducirlo en victorias desde el primer minuto.

