En una ceremonia cargada de emociones que reunió a los héroes de la legendaria campaña de 2005, los Chicago White Sox retiraron el sábado el número 13 del excampocorto y mánager Ozzie Guillén, convirtiéndolo en el decimotercer individuo y el primer exmánager en recibir este honor en la historia de la franquicia.
La ceremonia previa al partido contra los Cleveland Guardians en el Rate Field de Chicago fue una verdadera reunión familiar, con la presencia de figuras emblemáticas como Paul Konerko, A.J. Pierzynski, Mark Buehrle y Harold Baines, quienes se dieron cita para rendir homenaje al venezolano.
Un momento para la historia
El número 13 de Guillén quedó inmortalizado en el tercer nivel del estadio, junto a las leyendas Luis Aparicio (N° 11) y el propio Konerko (N° 14). El infield del Rate Field también lució el «13» grabado en la posición de campocorto, un detalle que realzó la importancia del momento.
» Nunca he estado nervioso jugando béisbol. Nunca he estado nervioso dirigiendo. Pero hoy estoy muy, muy nervioso porque este es un momento diferente», confesó Guillén, visiblemente emocionado. «Hoy no estoy aquí como mánager. Hoy estoy aquí como un hombre agradecido por esta oportunidad».
Una carrera de leyenda en dos etapas
Guillén, de 62 años, construyó su legado en Chicago en dos actos:
Como jugador (1985-1997):
· Novato del Año de la Liga Americana en 1985
· Tres veces seleccionado al Juego de Estrellas
· Ganador del Guante de Oro en 1990
· Bateó .265 con 565 remolcadas y 163 bases robadas en 1,743 juegos con los White Sox
Como mánager (2004-2011):
· Lideró a los White Sox a su último campeonato de la Serie Mundial en 2005
· Récord de 678-617 en ocho temporadas al mando
· Su equipo de 2005 tuvo un impresionante récord de 11-1 en esa postemporada
El orgullo de una nación
Guillén, vestido con un traje oscuro y una prominente solapa con la bandera de Venezuela, dedicó parte de su discurso a sus raíces. Explicó que su elección del número 13 está profundamente vinculada a la tradición beisbolera de su país.
«Creo que el 13 le pertenece a mi país», declaró Guillén. «Y para mí, en Venezuela, el 13 es un número de la suerte, y los americanos no creían lo afortunado que es ese número».
El venezolano también rindió homenaje a Dave Concepción, el legendario campocorto de los Rojos de Cincinnati que usó el 13 durante 19 temporadas, y destacó a Ronald Acuña Jr. por continuar con esta tradición venezolana en el número 13.
Reacciones y legado
El presidente de los White Sox, Jerry Reinsdorf, resumió el sentir de la organización: «Desde el momento en que se unió a esta organización en el spring training de 1985, Ozzie Guillén ha sido único».
Konerko, quien junto a Pierzynski presentó a Guillén, destacó su pasión y su honestidad: «Nunca tuvo problemas para decirle a alguien que algo estaba mal».
El momento más emotivo de la noche llegó cuando Guillén lanzó la primera bola a Mark Buehrle, un gesto que simbolizó el respeto y cariño mutuo entre dos de las figuras más queridas de la franquicia.
«Levantar la copa de la Serie Mundial en 2005 es la razón más importante por la que estoy aquí, ahora mismo», reflexionó Guillén. «Pero una cosa es cuando lo estaba haciendo, no me daba cuenta de lo importante que era porque me pagaban por ganar. Me siento más complacido de haber sido el tipo que tuvo la oportunidad de hacerlo».
El número 13 de Ozzie Guillén ya no volverá a ser usado por ningún otro jugador de los White Sox. Su legado como campocorto, como mánager campeón y como voz inconfundible del béisbol de Chicago queda para siempre grabado en la historia de la franquicia.
