El camino hacia las Grandes Ligas nunca ha sido una línea recta, y para Carlos Cortes, actual jugador de los Atléticos, ha sido una auténtica prueba de resistencia. Tras pasar años batallando y madurando en el circuito de las Ligas Menores —lo que en el argot del béisbol se conoce como el grind—, el utility finalmente ha recibido la oportunidad en el equipo grande, respondiendo con un rendimiento que ha cautivado a la fanaticada.
En una entrevista a pie de campo, Cortes reflexionó sobre lo duro que fue el trayecto y la tentación que muchos peloteros enfrentan de colgar los ganchos cuando las oportunidades tardan en llegar.
«Tomó muchos años y mucho sacrificio, pero eso hace que ahora sea mucho más placentero y que valga más la pena», confesó Cortes con una sonrisa de satisfacción. «Amo esto. Ahora mismo el béisbol es divertido. Las cosas pudieron haber tomado un rumbo diferente, pero simplemente estoy disfrutando y amando el juego».
El motor de la persistencia: Familia y Promesas
Al ser cuestionado sobre qué lo mantuvo de pie cuando otros deciden dar un paso al costado, el pelotero no titubeó: la familia y un sueño de infancia innegociable.
«Este era mi único sueño desde que crecí: ser jugador de béisbol. No iba a rendirme conmigo mismo, ni iba a defraudar a mi familia, que trabajó muy duro para ayudarme a llegar aquí. Mi esposa nunca se rindió conmigo, así que ¿por qué habría de rendirme yo?».
Piel de gallina al representar a Puerto Rico
Uno de los momentos más emotivos de la conversación llegó al recordar su participación en el Clásico Mundial de Béisbol vistiendo los colores de Puerto Rico. Aunque Cortes no nació en la isla, sus raíces caribeñas corren profundas por la vía de sus padres y el resto de su familia.
Mencionando que aún se le pone la «piel de gallina» al hablar del tema, Cortes describió la experiencia como algo inolvidable:
«Significó muchísimo representar al país por ellos. Mis padres no tenían palabras para describir cómo lo disfrutaron. Desde que vi el primer Clásico Mundial con figuras como Carlos Beltrán, supe que era puertorriqueño, que podía jugar para ellos y era todo lo que quería hacer. Jugar en la isla para ese país es algo increíble».
Entre risas, Cortes admitió que la convivencia en el clubhouse boricua también sirvió para repasar el idioma e incluso algunas de las palabras más folclóricas y picantes del vocabulario puertorriqueño, asegurando que su español es bastante bueno y que ya se conoce «todas las malas palabras».
Con la mirada puesta en la Postemporada
Respecto al panorama actual de su equipo, caracterizado por una plantilla joven, con energía y «hambre» de victoria, Cortes se muestra optimista pero con los pies en la tierra. Aunque reconoce que en el béisbol no se puede dar nada por sentado debido a lo largo de la temporada, confía plenamente en el grupo.
«Somos un equipo realmente bueno y trabajamos duro. Creo que tenemos una buena oportunidad. No diré que lo haremos con total seguridad porque esto es béisbol, pero realmente creo que podemos lograrlo», concluyó.
Cortes personifica al pelotero moderno que entiende el valor de la paciencia. Hoy, consolidado y disfrutando cada entrada, demuestra que la espera valió la pena.

