Erik ten Hag lo dijo en público y sin anestesia: Cristiano Ronaldo no tenía cabida en su Manchester United porque en sus dos primeros entrenamientos no presionó como el técnico exigía. La frase sirvió para justificar la salida del portugués, pero el paso del tiempo y, sobre todo, los números de quienes ocuparon su lugar cuentan otra historia.
Cristiano cerró su última temporada completa en Old Trafford con 18 goles. Lo que vino después en la delantera del United fue una sucesión de cifras que no resisten la comparación. Anthony Martial marcó seis goles la temporada siguiente y apenas uno en la 2023-24. Wout Weghorst, llegado en enero como parche de emergencia, se fue sin marcar ni un solo gol. Rasmus Højlund, la apuesta de futuro, firmó diez. Y Marcus Rashford, que venía de anotar 17 goles en Liga, cayó a siete en el campeonato doméstico.
Para el analista Juan Carlos Gallardo, lo de Ten Hag con Cristiano no fue una decisión táctica sino una operación de desgaste: dos temporadas intentando destruir la figura del portugués en público, un patrón que, a su juicio, el técnico neerlandés repitió después con Jadon Sancho, otro talento apartado y señalado ante la prensa.
El epílogo es conocido. Cristiano se marchó del United, Ten Hag también terminó saliendo del club, y los problemas deportivos del Manchester United siguen ahí, intactos. La conclusión de Gallardo es difícil de rebatir con la tabla de goleadores en la mano: el problema nunca fue el delantero que marcaba 18 goles por temporada, sino una planificación deportiva que jamás encontró a nadie capaz de acercarse a sus números.
