Los White Sox regresan a Chicago con la Serie Divisional a su alcance. El triunfo por 4-3 sobre los Guardians este lunes 5 de octubre les dio una ventaja de 2-0 y convirtió el próximo encuentro en una oportunidad de clasificación. Cleveland, en cambio, tendrá que ganar tres partidos consecutivos para seguir en la postemporada.
El resultado resume una tarde que cambió de dueño. Gavin Williams dominó durante buena parte de su apertura, pero Chicago encontró la respuesta cuando el partido pasó al relevo. La diferencia fue mínima en el marcador y enorme en las consecuencias: los visitantes se llevaron los dos primeros compromisos fuera de casa.
Montgomery cambia la sexta entrada
Williams acumuló once ponches, aunque esa actuación no alcanzó para asegurar la victoria. Munetaka Murakami había acercado a Chicago con un sencillo productor en el cuarto episodio. En el sexto, un doble de Braden Montgomery llevó dos carreras al plato y puso a los White Sox por delante.
Chase Meidroth agregó un sencillo impulsor en esa misma entrada. Esa anotación adicional terminó siendo decisiva cuando Jo Adell redujo la diferencia con un triple en el octavo. La crónica de Yahoo Sports recoge la secuencia ofensiva que inclinó el encuentro y el cierre de Grant Taylor.
Burke sostiene el partido desde el relevo
La apertura de Anthony Kay dejó a Chicago en una situación incómoda. Los problemas iniciales en el montículo y en defensa permitieron que Cleveland tomara ventaja. Sean Newcomb intervino antes de que Sean Burke asumiera el tramo más largo del trabajo de los visitantes.
Burke entró con un out en la tercera entrada y lanzó cinco episodios y un tercio. Su labor mantuvo el partido al alcance del ataque mientras Chicago construía la remontada, como detalla Sox Machine. El contraste fue determinante: los White Sox sobrevivieron a un comienzo frágil y aprovecharon la parte intermedia del juego para cambiar el marcador.
Una ventaja que exige cerrar la serie
Desde el análisis, Chicago tiene ahora margen para administrar la eliminatoria, pero no para darla por terminada. Una serie corta castiga cualquier entrada desordenada, y este segundo partido ofreció precisamente esa lección. El dominio de un abridor puede perder valor si el relevo no sostiene la ventaja; una carrera aparentemente complementaria puede acabar separando la victoria del empate.
Para Cleveland, la prioridad será convertir sus oportunidades en una producción más constante. Para los White Sox, repetir la combinación de relevo largo y bateo oportuno representa una vía concreta hacia la clasificación. La ventaja permite afrontar el siguiente partido con menos urgencia, aunque el objetivo sigue siendo obtener el tercer triunfo.
El calendario oficial de MLB sitúa el tercer juego en Chicago el miércoles 7 de octubre. Más información en nuestra cobertura de MLB.
Foto de archivo: Progressive Field, 21 de junio de 2019. Autor: Cards84664, Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 4.0. Versión reducida a 1280 × 960 píxeles; sin otros cambios. No corresponde al partido de 2026.
