Sin la presión de pelear por un puesto en la postemporada, los Atléticos se han convertido en uno de los rivales más incómodos de la Liga Americana, castigando en las últimas semanas a varios equipos que todavía mantienen aspiraciones de jugar en octubre.
En las Grandes Ligas existe un fenómeno especialmente peligroso durante la recta final de la temporada regular: enfrentarse a un equipo que ya no tiene nada que perder. Sin la obligación de mirar diariamente la clasificación y con varios jóvenes intentando consolidarse de cara al futuro, los Atléticos han asumido ese papel y se han transformado en auténticos “arruina-fiestas” de la Liga Americana.
Lo que para algunos contendientes parecía una parte favorable del calendario terminó convirtiéndose en un auténtico campo minado.
Un camino sembrado de víctimas
Los Texas Rangers fueron uno de los primeros en comprobarlo. Entre el 14 y el 16 de agosto, el conjunto texano llegó necesitado de victorias para mantenerse en la carrera por la postemporada, pero terminó perdiendo dos de los tres encuentros frente a los Elefantes. Los Atléticos abrieron la serie con una contundente victoria 8-3 y, después de caer 5-3 en el segundo partido, respondieron imponiéndose 5-2 en el decisivo para quedarse con la subserie 2-1.
Una semana después llegó el turno de los Houston Astros. El conjunto sideral comenzó la serie con una victoria 4-0, pero aquello terminó siendo apenas un espejismo. La novena verde y dorada respondió con triunfos consecutivos de 4-3 y 7-6 para llevarse nuevamente una subserie 2-1.
El último partido resultó particularmente doloroso para Houston. Los Astros llegaron a construir una ventaja de seis carreras, pero los Atléticos borraron la diferencia con un racimo de seis anotaciones en el quinto episodio y terminaron completando una espectacular remontada 7-6.
Minnesota fue la siguiente víctima. Los Twins comenzaron imponiéndose 9-6, pero tampoco consiguieron escapar de la tendencia. Los Elefantes reaccionaron con victorias de 4-2 y 7-4 para quedarse con otra subserie por 2-1 y sumar un nuevo golpe contra un rival que necesitaba cada triunfo posible en su lucha por mantenerse con vida.
En cuestión de días, Texas, Houston y Minnesota habían recorrido prácticamente el mismo camino: llegar pensando en sumar victorias y marcharse después de perder dos de tres ante los Atléticos.
Seattle recibió el golpe más fuerte
Sin embargo, probablemente ningún aspirante sufrió tanto como los Seattle Mariners.
La serie de cuatro encuentros disputada entre el 3 y el 6 de septiembre terminó convirtiéndose en una pesadilla para Seattle. Los Atléticos ganaron los primeros tres partidos por 7-4, 7-6 y 6-2, respectivamente, asegurando la subserie antes incluso de llegar al último compromiso.
Los Mariners consiguieron evitar la barrida con una victoria 2-0 en el cuarto encuentro, pero el daño ya estaba hecho. El conjunto verde y dorado se marchó con tres triunfos en cuatro partidos y había anotado 20 carreras durante las primeras tres victorias de la serie.
Para un equipo inmerso en una carrera donde cada juego puede representar la diferencia entre disputar la postemporada o comenzar las vacaciones en octubre, perder tres de cuatro ante los Elefantes fue un golpe particularmente costoso.
Después de Texas, Houston, Minnesota y Seattle, ahora el turno corresponde a los Toronto Blue Jays. Y muy obvio, los Atléticos no tardaron en volver a enseñar los dientes.
El conjunto verde y dorado abrió la serie ante Toronto con una victoria 6-5, dejando en el terreno a los Blue Jays y colocando inmediatamente presión sobre una novena canadiense que necesita cada triunfo para mantener vivas sus aspiraciones.
Los Elefantes han encontrado una peligrosa combinación para cualquier contendiente: talento joven, confianza y absolutamente nada que perder. Mientras sus rivales saltan al terreno pendientes de la clasificación y conscientes de que cada derrota puede resultar devastadora, los Atléticos juegan con la libertad de quien solamente tiene que preocuparse por ganar el partido que tiene delante.
Los Atléticos quizás no tengan un boleto para la fiesta de octubre en sus manos, pero durante las últimas semanas se han encargado de arrancárselo a otros.
Los Elefantes no están peleando por llegar a octubre. Están decidiendo quién tampoco llega.
