El lanzador zurdo cubano de los Padres de San Diego, Adrián Morejón, se ha convertido en una de las piezas más codiciadas de las Grandes Ligas de cara a la fecha límite de traspasos del próximo 4 de agosto.
Con un potente repertorio que alcanza de forma consistente las 100 millas por hora, el matancero es catalogado por analistas y ejecutivos como uno de los relevistas más cotizados del mercado para cualquier equipo con aspiraciones de disputar la postemporada.
Consistencia y salto de calidad
En declaraciones ofrecidas en el vestuario, Morejón reflexionó sobre el crecimiento que ha experimentado en las últimas campañas, atribuyendo su aumento de velocidad y efectividad a la preparación física y la prevención de lesiones:
«Sé todo lo que se está hablando; sería mentira decirte que no sé todo lo que se comenta de que posiblemente me puedan cambiar. Pero trato de no estar pendiente a eso y simplemente salir al terreno y hacer mi trabajo, que es ayudar al equipo.»
«Aumenté un poco mi trabajo sobre todo en los hombros, que era algo que venía teniéndome problemas los últimos años. También he aprendido a conocer mi cuerpo, a conservarme mucho más durante toda la temporada, y siento que todo eso conllevó a que [la velocidad] ha aumentado y he logrado mantenerla ahí durante toda la temporada.»
Incertidumbre ante la fecha límite
Pese al impacto y la regularidad mostrada desde el bullpen de San Diego, el futuro del serpentinero antillano antes del cierre del mercado sigue siendo incierto. La gerencia de los Padres evaluará en los próximos días si retener a Morejón para luchar por un puesto en la postemporada o negociarlo a cambio de piezas de impacto a largo plazo.
Por lo pronto, el zurdo cubano mantiene la cabeza en el terreno de juego, enfocado únicamente en aportar desde el montículo sin importar cuál sea su uniforme final tras la fecha límite.
