Tras más de 130 años de historia, el galope de los caballos purasangre y el rítmico trote de los arneses se apagan definitivamente en la costa oeste de Canadá. Lo que alguna vez fue el corazón vibrante de la cultura deportiva en British Columbia, hoy enfrenta su capítulo más amargo: el cierre definitivo de Hastings Racecourse y la demolición de Fraser Downs, dejando un vacío irreparable en la industria ecuestre y en la memoria de los aficionados.
Un Golpe Final: El Silencio en Hastings y Cloverdale

El anuncio oficial llegó este diciembre de 2025. Hastings Racecourse, la joya histórica de Vancouver ubicada en Hastings Park desde 1889, ha cesado sus operaciones de carreras en vivo de forma inmediata. La decisión, impulsada por la retirada del financiamiento estatal derivado de los ingresos de las máquinas tragamonedas (slots) y la falta de viabilidad económica, marca el fin de una era que sobrevivió a guerras y crisis económicas, pero no a la nueva planificación urbana.Por su parte, Fraser Downs, el hogar de los «trotones» (Standardbreds) en Surrey, ya ha comenzado a ser desmantelado.
Las excavadoras han derribado los establos en Cloverdale para dar paso a un megaproyecto de desarrollo que incluye un nuevo hospital, viviendas y centros culturales.
Mario Gutiérrez: De Vancouver al Estrellato Mundial

La hípica de BC no solo fue un negocio, fue una cuna de leyendas. El nombre que resuena con más fuerza es el del jinete mexicano Mario Gutiérrez.Gutiérrez, quien llegó a Hastings Racecourse como un joven desconocido, encontró en esta pista su segundo hogar y la plataforma que lo catapultó a la gloria.

Fue bajo el cielo de Vancouver donde pulió el talento que lo llevaría a ganar:
* El Kentucky Derby (2012): Montando a I’ll Have Another.
* El Preakness Stakes (2012): Con el mismo ejemplar.
* Un Segundo Derby (2016): Esta vez sobre los lomos de Nyquist.Su historia de «Cenicienta» es el recordatorio constante de que Hastings era una pista con nivel de clase mundial, capaz de forjar a los mejores atletas del continente.
Crónica de una Decadencia: Purasangre y Trotones
La historia de la hípica en la provincia se divide en dos grandes pasiones:
* Los Purasangre (Hastings): Conocido originalmente como Exhibition Park, este hipódromo fue el escenario de la prestigiosa BC Derby. Por sus pistas pasaron caballos legendarios y familias de criadores que dedicaron cuatro generaciones a la cría de ejemplares de alta resistencia.
* Los Trotones (Fraser Downs): Inaugurado en 1976, Cloverdale se convirtió en el epicentro de las carreras de arnés o «trotones». A diferencia de la velocidad explosiva de Hastings, aquí se premiaba la técnica y el ritmo, siendo un pilar fundamental para la economía rural de Surrey y Langley. «No solo perdemos un deporte, perdemos una comunidad. Familias enteras, desde cuidadores hasta entrenadores, se han quedado sin su sustento de la noche a la mañana», comentan representantes de la HBPA-BC.
¿Qué depara el futuro? Localizaciones y Desafíos
El destino de las tierras donde una vez corrieron los caballos ya está sellado: * En Vancouver: Se especula que el sitio de Hastings Racecourse será transformado en un estadio específico para fútbol (soccer) para los Vancouver Whitecaps y un distrito de entretenimiento gestionado en parte por la nación Tsleil-Waututh.
* En Surrey: La expansión urbana y la necesidad de infraestructura médica han priorizado el nuevo hospital de Cloverdale sobre la pista de carreras.
¿Existe esperanza en áreas cercanas?
Con el cierre de las pistas principales, el futuro del hipismo en BC se vuelve incierto y fragmentado. Las pocas opciones que quedan son:
* Interior de BC: Pequeñas pistas como Desert Park en Osoyoos mantienen eventos locales, pero carecen de la infraestructura para albergar una temporada profesional completa.
* Migración a Alberta: Gran parte de los criadores y dueños de caballos están trasladando sus operaciones a hipódromos como Century Mile en Edmonton, donde la industria aún cuenta con apoyo gubernamental.
La desaparición de la hípica en British Columbia es un recordatorio de cómo los intereses inmobiliarios y los cambios en los hábitos de entretenimiento pueden borrar décadas de tradición.

Hoy, el sonido de los cascos es solo un eco en el viento del Burrard Inlet.


1 comentario
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