Un partido de contrastes en el Roberto Clemente de Masaya
La selección cubana de béisbol y su similar de Nicaragua saldaron con empate a dos carreras en nueve innings el primer encuentro del tope de preparación de cara al VI Clásico Mundial de Béisbol, disputado en el estadio Roberto Clemente de Masaya.
Fue un partido en el que el elenco cubano conectó nueve hits y cometió un error, mostrando destellos de calidad pero también áreas de mejora en su primera presentación tras la renovación del equipo con relación al que participó en la Serie de las Américas en Venezuela.
Germán Mesa: balance positivo pese a las oportunidades desperdiciadas
«Considero que fue un buen duelo, cada jugador cumplió su rol, y para ser esta la primera salida de un equipo renovado con relación al que participó en la Serie de las Américas en Venezuela, me parece un buen resultado», declaró a Jit Germán Mesa, director de la selección de la Isla.
El mentor identificó el principal debe del encuentro: «Nos preparamos tácticamente para traer esas carreras, y no se pudo», expresó en referencia a los hombres dejados en base, aspecto más preocupante del desafío a su juicio.
La visión de los jugadores: pitcheo superior pero no imbatible
Yunieski Remón, talentoso segunda base de Granma, ofreció su perspectiva sobre el nivel mostrado por los lanzadores nicaragüenses: «Vi un pitcheo superior al de nuestras series nacionales, pero no imbatible. Tienen dominio de sus comandos en la recta y la recta cortada, que no la vemos mucho en Cuba», aseguró.
El granmense añadió que el grupo se ve muy bien y espera que la serie sea muy interesante, con un tono similar al de este primer encuentro.
Nicaragua: Ángel Obando, la figura desde el box
Aunque los antillanos batearon más que sus adversarios (nueve hits contra cinco), la ofensiva cubana tuvo espacios de vacío significativos, especialmente ante el derecho Ángel Obando, segundo relevista nicaragüense.
Obando llegó a dominar consecutivamente a nueve hombres, con siete ponches incluidos, de los once que recibieron los caribeños durante su actuación. Una demostración de poder que frenó cualquier intento de los visitantes por retomar la ventaja.
El pitcheo cubano: la mejor cara del equipo
A juicio de los analistas, el pitcheo fue el departamento más sólido del elenco dirigido por Mesa. Permitió solo cinco imparables, otorgó tres boletos y retiró a cinco rivales por la vía de los strikes, una actuación colectiva que sostuvo al equipo durante todo el encuentro.
Raymond Figueredo, el abridor, tuvo un primer tercio de calidad en el cual admitió solo un indiscutible: el jonrón de Omar Mendoza, la figura ofensiva de los anfitriones al ser el único que pegó dos hits en el choque.
El cuadrangular de Mendoza llegó en el segundo capítulo para acercar a los suyos, quienes terminarían empatando en el cuarto episodio gracias a una deficiencia defensiva de los cubanos.
Desde el cuarto episodio, el alto mando visitante hizo pasar a varios relevistas que cumplieron con creces su cometido. Yunieski García, Geonel Gutiérrez, Frank Herrera y el supersónico Brander Guevara amarraron corto a los locales, impidiendo cualquier intento de remontada nicaragüense y asegurando que el marcador no se moviera más.
Erasmo Ramírez y la única concentración cubana
Erasmo Ramírez, encargado de la apertura por Nicaragua, soportó la única concentración ofensiva del ataque antillano en todo el juego, que le costó dos tempranas anotaciones en la primera entrada. A partir de ese momento, los lanzadores pinoleros dominaron el resto del encuentro.
Lo que viene: segundo duelo en el Rigoberto López
Para el próximo partido de la serie, pactado en el estadio Rigoberto López, Germán Mesa anunció al zurdo villaclareño Darío Sarduy como abridor, en lo que será una nueva oportunidad para que la ofensiva cubana ajuste ante el pitcheo nicaragüense y pueda traducir en carreras la producción de hits.

