San Diego ha ganado 17 de sus últimos 22 juegos desde el 24 de julio, lo que los tiene empatados con los Phillies por el segundo puesto del Wild Card de la Liga Nacional, con 37 juegos aún por disputarse en la temporada regular.
Aunque el roster de los Padres está lleno de talento de alto nivel, gran parte del impulso de esta temporada ha venido de jugadores que, a inicios de año, no estaban llamados a ser protagonistas.
Una de las claves de este gran momento ha sido el rendimiento de nombres como Ty France, Luis Rengifo y Luis Campusano, justo cuando las figuras principales del equipo también han empezado a responder.
France ha sido una de las historias más llamativas. Llegó con un contrato de Ligas Menores en febrero y terminó ganándose un lugar en el roster del Día Inaugural. Desde entonces, se ha convertido en el bate más consistente del equipo, sumando 3.3 bWAR en 99 juegos, la mejor marca dentro de los Padres, además de aportar defensa sólida en primera base.
Rengifo también ha sido un impacto inmediato. Tras ser liberado por Milwaukee a finales de junio, pasó de una línea de .205/.280/.254 a un impresionante .323/.411/.473 con San Diego. Su momento cumbre llegó con un grand slam ante su exequipo durante la barrida sobre los Brewers.
Campusano, por su parte, ha encontrado continuidad. Inició con un OPS de .958 en 18 juegos, sufrió una lesión en el pie y desde su regreso en julio ha mantenido producción constante junto a Freddy Fermin.
Además, Fernando Tatis Jr. ha elevado su nivel tras el deadline, siendo clave con poder, velocidad y defensa de élite en el jardín derecho, aportando en los momentos más importantes de la recta final. Anoche Tatis dio 2 homeruns y robo un grandslam a Francisco Lindor.
En el pitcheo, Kyle Hart ha sido una pieza silenciosa pero vital. Su ERA de 4.20 en 49⅓ innings no refleja su impacto real, ya que ha cumplido múltiples roles. En sus últimas salidas, ha permitido carreras en solo dos de sus 11 apariciones recientes, con una ERA de 2.16 en 16⅔ innings.
Lo que sostiene a estos Padres es la suma de aportes inesperados. Y con todos encendidos, San Diego luce como un equipo peligroso en la recta final.
