El Real Madrid de José Mourinho ha bajado el telón de su pretemporada con la contundencia de los proyectos destinados a marcar época. Un balance impecable de tres victorias y un empate certifica que el conjunto blanco no solo está listo para el fuego real de la temporada 2026/27, sino que ostenta una pegada feroz. En el majestuoso Veltins-Arena, el Schalke 04 fue el último testigo del vendaval merengue, firmando una goleada por 0-3 que dejó un regusto inmejorable antes del debut liguero frente al Espanyol.
El encuentro nació bajo el signo del dominio visitante. Apenas corrían seis minutos cuando Kylian Mbappé, en su puesta de largo este verano, hizo gala de su olfato depredador. El astro francés castigó un gravísimo error en la cesión de Schallenberg, interceptó el cuero y batió a Karius con la frialdad de los elegidos. Aunque el Schalke rozó la réplica con un libre directo de Aouchiche que besó la escuadra, la velada pertenecía por entero al Madrid. Mbappé, convertido en una pesadilla insostenible para la zaga alemana, rondó el doblete con un derechazo rozando el palo y un mano a mano desbaratado por el meta local.
La insistencia madridista tuvo su recompensa en el minuto 20. Arda Güler puso la música con un saque de esquina medido a la perfección y Dean Huijsen se encargó de elevar la nota, conectando un testarazo impetuoso que significó el 0-2. El espilado central hispano-holandés acarició el tercero en otra acción idéntica, mientras que Vini Jr. rozó el gol tras una asistencia del propio Mbappé que Timo Becker salvó milagrosamente sobre la línea.
El paso por vestuarios sirvió a Mourinho para mover la banqueta y dar entrada a piezas como Lunin, Rüdiger, Camavinga y Carlos Espí. Pese a un chispazo inicial de Becker bien repelido por el arquero ucraniano, la maquinaría blanca volvió a engrasarse sin titubeos. En el 57’, Carreras dibujó un centro preciso desde el perfil izquierdo y Espí, con la garra de los grandes rematadores, mandó el balón a la red con un cabezazo a bocajarro.
Con el 0-3 en el luminoso, el técnico portugués dio carrete a los debuts de Cucurella y Diomande, además de introducir a Bellingham, Dumfries y, en los instantes finales, al joven guardameta Illia. El Schalke apretó con más orgullo que fútbol, pero chocó una y otra vez contra el muro levantado por Lunin y una zaga inexpugnable.
El Real Madrid despide los ensayos de verano invicto, henchido de confianza y con un rodillo futbolístico que amenaza con no dejar títere con cabeza. El próximo sábado, en el RCDE Stadium, arranca la hora de la verdad.
